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miércoles, 7 de abril de 2010

Corrientes Criminales, artículo de Babelia

A raíz de la lectura de "La promesa del ángel caído" de FRIEDRICH ANI he econtrado este artículo de Justo Navarro publicado en el suplemento Babelia de El País del 24 de enero de dos mil diez. (También se puede leer en un escaneado del periódico en Plataforma Editorial).
Me gustaría destacar la referencia que hace un libro de Renato Gionvanoli, que lleva por título Elementare Wittgenstein!, publicado en Italia por la Editorial Medusa en 2007.
"No creo que exista ya la novela criminal de antes, con sus dos ramas: el pensativo Sherlock Holmes frente a los trepidantes detectives americanos. Renato Gionvannoli dice que la vía inglesa seguía los principios del primer Wittgenstein, el del Tractatus logico-philosophicus, mientras que la seire negra de los detectives salvajes compartió la mentalidad del segundo Wittgenstein. He oído que toda la filosofía del siglo XX puede dividirse entre la fiel al primer Wittgenstein (fanáticamente lógico) y la hipnotizada por el segundo (atento a cómo jugamos con las palabras según vivimos y según nos conviene)."
En You Tube se puede encontrar una presentación del autor realizada en la Biblioteca Universitaria de Génova. En esta presentación explica brevemente la relación que hace entre Wittgenstein y la novela policiaca. Es un vídeo que se corta quizá en los más interesante.
Es interesante esta distinción, basada en la relación con las reflexiones de Wittgenstein. Lo que sí es cierto que tanto la novela policiaca como Wittgenstein son hijos de un tiempo y una época, donde dominan unas corrientes de pensamiento y unos paradigmas determinados que explican el modo de conocimiento de la realidad.
Efectivamente, en las novelas inglesas de Holmes, de Poirot, la realidad es abarcable, tiene sentido, tiene una lógica, a la que se puede aplicar la deduccíón, el análisis y desentrañar las claves interpretativas. Ese es el paradigma positivista propio del siglo XIX, un mundo que cree en el progreso, en la ciencia como sistema teórico explicativo de la realidad.
Frente a este modelo aparece el modelo interpretativo. La realidad no es explicable, es compleja. La vida solo se puede comprender o entender, no se puede explicar. Los escritores norteamericanos no intentan conocer como es la vida, solo intentan explicarla cómo se desenvuelve. Nos muestran la realidad tal y como ellos la ven. Es curioso que la novela negra norteamericana adopte este paradigma, cuando ha sido un país donde han imperado las doctrinas positivistas más prágmáticas en multitud de ramas de la ciencia e incluso del arte.
Interesante reflexión.
En italiano se pueden encontrar reseñas de este libro de Giovannoli; para los que sean capaces de hacer una aproximación, puede ser un poco más revelador. En La Voce di Fiore se puede encontrar una.

martes, 8 de septiembre de 2009

"La Bestia debe morir" de NICHOLAS BLAKE

Cecil Day-Lewis en 1938 escribio esta The Best must die bajo el pseudónimo de Nicholas Blake. Conocido poeta, que durante muchos años militó entre las filas comunistas, también se dedicó a escribir novelas para completar sus ingresos durante ese periodo tan difíl de la historia europea.
Así nació su personaje Nigel Strangeway, un investigador privado, de notables habilidades intelectuales y que basa su investigación en la recopilación de pistas, pruebas e indicios para intentar inferir la conclusión más lógica y así, de esta manera, resolver el puzzle que se le ha planteado. En el desarrollo de su actividad es fundamental la participación de su esposa, Georgia, caracterizado como una aventurera casi más famosa que su esposo, de carácter arriesgado y abierta, que ayuda a recolectar pistas y a servir de interlocutor para organizar sus ideas, a modo del famoso Dr. Watson de Conan Doyle.
En La Bestia debe morir, Nicholas Blake utiliza un interesante artificio literario: el eje central de la primera parte del libro es el diario de un asesino. Cuando empiezas la lectura del libre y te encuentras este diario choca un poco, no sabes dónde va a aparecer el caso y como se puede resolver, porque desde el principio el lector cree conocer la solución. De forma que el lector se entrega en la manos del escritor.
El libro, en definitiva, trata sobre la justificación de la muerte de las personas crueles por el daño que producen en su entorno. Hay pues una cuestión moral latente, si está justificada la muerte de un ser humano en alguna situación y, consecuentemente, si ha de recibir castigo el ejecutor, aunque esté movido por una imperiosa necesidad.
Nigel Stranngeways tiene que moverse en esta disquisición y ayudar a impartir justicia, desentrañando el caso con su navaja lógica, siguiendo los pasos de Ockham.
Volver de vez en cuando a los clásicos siempre ayuda a ver la realidad humana con otros ojos que no son los habituales, la perspectiva de su época de la que gozaban estos autores como Nicholas Blake puede ayudar a discernir la calidad de los bestsellers del momento, que en ocasiones nos deslumbran con sus campañas promocionales.
Como nota curiosa, es interesante destacar que Cecil Day-Lewis era el padre del actor británico Daniel Day-Lewis, quizá más conocido en los tiempos actuales. Estas lecturas oxigenan un poco la mente del lector, sacándole de los estilos actuales narrativos y dando soluciones literarias diferentes, aunque puedan parecer pasadas de moda.
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Biografía en EN:Wikipedia de Cecil Day-Lewis.
En Fantastic Fiction se puede encontrar un breve comentario sobre el autor.